San Antonio de cabeza
“Las muchas anécdotas del Templo de
San Antonio”
El 4 de octubre de 1895, los
franciscanos hidrocálidos celebraban haber colocado la primera piedra del
Templo de San Antonio de Padua, pero no todos estaban contentos. Murmurando
entre la multitud se encontraban los profesionistas porfirianos, ingenieros y
arquitectos egresados de las grandes academias del país que se sentían
indignados ante tal afrenta.
La manzana de la discordia era el
director de la obra Don Refugio Reyes Rivas, un joven de 33 años que no
solamente no había estudiado, sino que había sido un simple trabajador del
ferrocarril de Zacatecas. En su tiempo libre, los ingenieros le habían enseñado
a hacer cálculos de resistencia para mantener distraído al muchacho. Así
aprendió empíricamente a crear torres para los templos. De él se dijo que era
un hombre al revés como San Antonio, primero hacia el edificio y luego la
maqueta.
Cuando el arquitecto José Noriega a
quien le habían ofrecido la obra se mostró desinteresado, los franciscanos
hicieron caso a sus hermanos de Zacatecas y contrataron a Reyes. El problema
llegó por culpa de Fray Antonio de los Ríos, un miembro de la orden que
invirtió el dinero de la obra en un negocio de ganado para conseguir más dinero
para el templo. Grave error pues el negocio fracasó rotundamente y ahora no
había ni ganado, ni templo.
Entonces llegó don Antonio Morfin
Vargas, un rico empresario de cantera y tabacos que decidió financiar la obra a
cambio de colocar dentro una imagen que había traído desde Italia. Solo pedía
conocer los planos y el presupuesto. Cuando Reyes presentó los planos quedó
complacido. Un número anotado arriba decía $208 000 pesos. Morfin aceptó el
proyecto pero pidió el presupuesto completo y no únicamente el costo de lo que
costaría llevar los bloques de cantera a Aguascalientes. – Si como usted dice,
la cantera saldrá de su fábrica y bolsillo, entonces este es el presupuesto del
templo con todo y mano de obra – dijo Reyes.
El segundo incidente ocurrió cuando
Morfin entró en depresión; una de sus hijas, Lola, había muerto y la
congregación no permitía enterrarla en un templo que aún no había sido
consagrado. El rumor afirma que se hizo un funeral ficticio donde se enterró un
ataúd con rocas y escudados por la noche, Refugio y Morfin enterraron a Lola en
el templo aún en construcción porque así lo quiso ella.
Al gusto de la época, Reyes había
planeado una joya ecléctica con ornamentaciones minuciosas. Su propio primo,
Candelario, sería el encargado de pintar los lienzos de los milagros de San
Antonio al interior. Pero hay que hacer caso a los académicos, una cosa es la
carga de un ferrocarril sobre las vías y otra muy diferente las toneladas de
peso de un techo de piedra sobre cuatro paredes; aun peor, la frágil cúpula de
un templo. Reyes quería dar una cachetada con guante blanco haciendo una cúpula
magistral.
A días de concluirse, cuando el
ingeniero Camilo Pani entró a ver la obra, dijo a los cuatro vientos que una
vez que quitaran las vigas de madera, la cúpula se vendría abajo con todo y
templo. Así llegó el día esperado en que todos se dieron cita para ver el
desenlace. No era la consagración del templo ni la inauguración, sino el día de
retirar las vigas. Reyes estaba tan enojado por los dichos que aquel día llegó
caminando con su esposa e hijos. Todos entraron al templo, se quitó la última
viga y la familia entera se colocó debajo de la cúpula. Luego subieron al
balcón interior y salieron con esa mirada altanera que solo puede dar la
victoria.
¿Cómo era posible que un hombre sin
título alguno pudiese ser contratado para las obras más importantes de la
ciudad? Toda su fama inició con un edificio. No fue el primero ni el último,
pero si el más bello jamás antes visto en esas latitudes. Era el templo donde
Morfin fue enterrado al lado de su hija, y de donde dicen, Reyes se escapaba de
los rosarios con su nieta para comer helado y volvían solo para el amén. Allá
va el maestro de San Antonio, el de primero el edificio y luego la maqueta y
curiosamente el que 40 años después de morir, obtuvo un título de arquitecto.
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